Deberemos utilizarlo, ante una colisión en vuelo, cuando se produzca una rotura en la vela o los cordinos que impidan pilotar el parapente, plegadas violentas o irreversibles muy cerca del suelo, cualquier maniobra que nos impida gobernar el parapente con garantía, ante problemas fisicos que impidan nuestra concentración absoluta sobre todo en condiciones aerologicas fuertes, cuando las condiciones aerologicas son tan fuertes que nos impiden pilotar hasta el punto de poner nuestra vida en peligro.
2. La extracción
Si has tomado la decisión de lanzar el paracaidas, busca el asa, da un tiron con fuerza hacia el exterior para liberar el contenedor, lanza el paracaidas aprovechando tu inercia y absolutamente nunca lo lances contra el parapente para evitar posibles enredos.
3. La apertura
Es muy posible que tras la apertura del paracaidas, el parapente recobre su configuración de vuelo incrementando de este modo tu tasa de caída y multiplicando tus posibilidades de hacerte daño al contactar con el suelo. Hay que intentar recoger el parapente lo máximo posible, para que no interfiera con el flujo aerodinámico del paracaidas, tirando si fuese necesario de las bandas B.
4. El aporrizaje
Hay que intentar llegar al suelo con los codos pegados al tórax barbilla pegada al cuello, rodillas ligeramente flexionadas, y musculatura en tensión dispuesta a rodar en cuanto toquemos el suelo.

El paracaidas de emergencia |